Nombre: Paula Ricardi Becerra
Referencia (Formato APA): Huguet, T. (2009). El trabajo colaborativo entre el profesorado como estrategia para la inclusión. En Giné, C. (Ed.), La educación inclusiva: de la exclusión a la plena participación de todo el alumnado (pp. 81-94). Barcelona: Horsori.
Síntesis y principales conclusiones: Para esta oportunidad la autora propone la importancia del trabajo colaborativo entre docentes para crear aulas más inclusivas.
Con la idea de "niños especiales" ha surgido una extrema especialización de las y los educadores provocando con esta intervención que los y las docentes aprendan a entender a sus estudiantes "distintos" mas no a potenciar su aprendizaje, generando inseguridad y el pensamiento de no sentirse capaz de que todos sus alumnos y alumnas aprendan. Si bien, es necesario el conocimiento especializado, este se debe ser un trabajo colaborativo con los y las docentes que trabajan de manera regular con sus estudiantes para buscar estrategias en las que todos y todas puedan aprender y el o la docente a cargo se sienta seguro de su enseñanza y potencie a la vez su autonomía profesional.
La autora explica que en contextos donde se acepta la diversidad de sus docentes se crea un ambiente de respeto, de curiosidad por aprender del otro, se potencia la creatividad. Si bien, existen momento de crisis y conflictos existe la confianza necesaria para trabajar y mejorar en pos de esas situaciones que afectan tomándolo como momentos de crecimiento. Se requieren tres elementos para desarrollar este clima, los cuáles son: un equipo directivo con implicancia, docentes con autoestima y confianza y políticas de formación que promuevan la mejora. Es importante también dar espacio para los afectos, creando espacios acogedores que permitan equivocarse, aprender y ayudarse en conjunto.
Otra idea respecto a los ambientes inclusivos es lo positivo del trabajo con dos profesores en aula. No solo planificar juntos, sino que, vivir en compañía la experiencia del aula con desafíos y avances, la creación de nuevas ideas y la búsqueda de mejoras para llegar a todos los y las estudiantes. Para esto se requieren capacidades y actitudes como: Bilateralidad, autonomía, corresponsabilidad, actitud proactiva, reconocimiento del saber del otro, respeto, empatía y confianza. Así como también, se necesitan comunicaciones, las cuales condicionan los climas relacionales, para que se genere un clima positivo se deben utilizar las siguientes comunicaciones: Reconocer, agradecer, hablar de los problemas, expresar malestar sin herir al otro, dentro de un conflicto buscar como evitar que esto se repita en el futuro sin culpar, o imponer visiones y generar energía positiva.
En el contexto actual complica el ingreso de algún educador especializado al aula para trabajar en colaboración, ya que los y las docentes suelen ver la situación más como amenaza que como un aporte. En un clima de inclusión dentro de la escuela, el ingreso de otro educador o educadora al aula debe ser con respeto y confianza, donde se exige que el educador que está ingresando tenga la capacidad de adaptarse, flexibilizar, detectar y analizar problemas, de aportar estrategias de enseñanza, de asesorar y planificar, de colaborar en equipo, de relacionarse y negociar para lograr acuerdos, de crear relaciones profesionales dentro y fuera del aula y conocer sobre procesos de aprendizaje y enseñanza sobre autonomía e inserción social para estudiantes con más barreras.
Una vez que se logra el trabajo en equipo entre docentes, el momento de planificación es importante para ver objetivos, planificación, organización, materiales a necesitar y qué se evaluará al respecto. Es el momento para clarificar dudas e inseguridades y favorecer la confianza y el apoyo mutuo.
Ya dentro del aula es importante la forma en que los y las docentes trabajando en equipo se relacionan con los y las estudiantes, es el momento para comentar dudas, dificultades y éxitos, destacando comentarios positivos y evitando aquellos que podrían afectar la seguridad del estudiante, es el momento para evaluar que técnicas aportan más en el proceso de aprendizaje y participación.
Finalizada la clase, el análisis de lo que resultó mejor es mucho más rica si se consideran ambos puntos de vista y se respetan las distintas ideas, eso entregará una retroalimentación mucho más completa respecto a lo que sucedió en el aula. Con esto se debe conversar qué resultó, qué hay que cambiar, entre otras preguntas.
Con todo lo presentado a lo largo del texto, podemos ver que para crear un ambiente inclusivo es importante también la colaboración entre docentes antes de la clase, en la clase y posterior a ella que en conjunto puedan innovar, adaptarse y proponer nuevas metodologías más interactivas y diversificadas.
Breve comentario: Creo que es importante al hablar de inclusión considerar otras ideas que no sean exclusivamente hacia el estudiante. Si bien, pensar el trabajo colaborativo entre profesores igual recae en los aspectos positivos que le entregan a los y las estudiantes, me parece muy interesante que el enfoque se haga más en como lograr una relación de respeto entre profesores donde se puedan aportar distintos puntos de vista y como esto ayuda también en su autonomía y confianza como educadores y educadoras. Creo que a veces se habla mucho de los estudiantes y se olvida lo necesario que es el bienestar y la confianza que debe tener el docente en él mismo para así trabajar hacia una educación inclusiva.
Citas textuales: "La cultura propia de los especialistas en determinadas patologías, en ocasiones, exagera la importancia de su campo de saber, creando inseguridad en los docentes" (p. 83).
"Enseñar juntos en el aula, colaborar in situ, no solo antes para planificar o después de la actividad para evaluar, favorece el compromiso y la colaboración" (p. 86).
"El problema no es el alumno que no aprende o que experimentan barreras al aprendizaje; el problema o, mejor dicho, el reto es que todos los profesores se impliquen en la mejora de las situaciones de enseñanza para que todos los alumnos puedan participar y aprender". (p. 91).
"Para construir aulas inclusivas en las que todos los alumnos puedan aprender y participar, sea cual sea su nivel de aprendizaje o grado de discapacidad, es necesario crear dinámicas de colaboración entre docentes para que todos vayan tomando responsabilidades de ese proyecto y puedan participar, sea cual sea su área de conocimiento" (p. 94).
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