martes, 13 de noviembre de 2018

Reflexión clase 7/11




Nuestros niños están vinculando el aprendizaje con la competencia y la frustración.
Con las evaluaciones estandarizadas como el SIMCE y la PSU, nuestros jóvenes han comenzado a relacionar el aprendizaje y la escuela a lo competitivo y normativo. Las posibilidades y talentos de cada individuo se han puesto en un segundo plano, sino mas lejos, beneficiando antes que nada los resultados (medidos cuantitativamente) de cada estudiante o de los/as estudiantes como grupo.
Si continuamos con este modelo de enseñanza y evaluación, nuestros/as jóvenes asociaran el aprendizaje con el estrés, el miedo al fracaso, etc. Si seguimos castigando cuando los/as niños/as se equivocan y premiando cuando aciertan, desarrollaremos una juventud inmediatista, que necesite una recompensa externa, un reconocimiento social de su aprendizaje.
Necesitamos devolverle la función pedagógica a la educación en Chile, que los/as jóvenes puedan interiorizar lo que aprenden en la escuela a partir de un proceso continuo y progresivo, en donde se privilegie el proceso mismo en vez de los resultados que se obtengan.

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