martes, 13 de noviembre de 2018

Ficha 4: Evaluación educativa para la justicia social

Nombre: Camila Vergara

Referencia (formato apa): Murillo, J., Román, M. y Hernández, R. (2011). Evaluación educativa para la justicia social. Revista Iberoamericana de evaluación educativa, 4(1), 7-23

Síntesis y principales conclusiones:

Los autores plantean que es necesario que la educación se replantee su rol dentro de la sociedad, y que apunte entonces a la justicia social. Así, en el primer apartado se repasan tres principios que plantean como fundamentales para pensar la justicia social: la distribución equitativa de los recursos, el reconocimiento de las minorías o etnias, y la certeza de tener participación dentro del proceso. Estos puntos son después aterrizados en el segundo apartado a la educación, planteando entonces que es necesaria una escuela que siga los principios anteriormente nombrados, para que así la educación busque replantearse al servicio de las personas y comunidades, y no abogue solamente por el individuo. Ante esto los autores plantean que es necesario que la educación esté al servicio del aprendizaje, de la apropiación y manejo de competencias para la vida. Finalmente, en el segundo apartado resaltan las importancia de que existan docentes que trabajen en y para la justicia social.

En los apartados siguientes los autores postulan las condiciones necesarias para que la evaluación en la escuela esté también al servicio de la justicia social. Es así que plantean que es necesario que la evaluación reconozca la diversidad de los estudiantes, buscando entonces contribuir a la mejora de los niveles de inclusión en la educación. Por otro lado, los autores dicen que es importante que la evaluación además sea integral, y que entonces no solo se preocupe de evaluar materias como lenguaje y matemáticas, sino que vele por un desarrollo integral de los estudiantes. Además, también sería necesario evaluar el nivel de compromiso de los alumnos con el desarrollo de una sociedad más justa y democrática, es decir, en qué grado ellos son agentes de cambio social, como también evaluar el nivel de participación de los estudiantes, que debería estar en sincronía con actividades que la escuela fomente para la participación de ellos.

Finalmente, los autores puntean una serie de condiciones que deberían ser evaluadas y logradas para obtener una educación en función de la justicia social, como lo es: verificar la universalidad e igualdad en el acceso a la educación; dar cuenta de la heterogeneidad social y cultural de los estudiantes en escuelas y entre escuelas; evaluar la calidad del proceso de enseñanza y aprendizaje en el aula;informar respecto de las condiciones y recursos para aprender; monitorear el respeto y ejercicio de derechos de los niños niñas y jóvenes en la escuela; evaluar la participación de estudiantes, las familias y comunidad en la escuela; supervisar la eficiencia interna de las escuelas; evaluar resultados y desempeños académicos de estudiantes, considerando también su dimensión socioafectiva, formación ciudadana, ética y valores; valorar la actitud y el compromiso del profesorado; evaluar el compromiso y las acciones de los directores para la consecución de una educación para la justicia social; y supervisar la gestión de los administradores, las redes y los apoyos externos a la escuela.

Breve comentario: Los autores plantean una visión nueva de cómo concebir a la escuela, pensandola desde una visión más integral, con evaluaciones centradas en las diferencias y no solo en el conocimiento académico de lenguaje y matemáticas.

Citas textuales: “Desde nuestra mirada, una educación desde y para la justicia social exige superar su actual condición de ser un servicio ofrecido, orientado y regulado desde criterios y principios de mercado, para pasar a aprenhenderse y levantarse como un derecho ejercido en plenitud por todo niño, niña o joven en formación” (p. 11)


“Una educación ciudadana pertinente y significativa resulta vital para construir y convivir en una sociedad que respete y promueva la participación, que apueste por el colectivo y no solo por el individuo, que priorice relaciones de reciprocidad y responsabilidad mutua, por sobre la competencia o el mercado” (p.12)


“La evidencia es contundente e inapelable: la calidad y equidad en educación requiere mucho más que políticas focalizadas, afirmativas o de discriminación positiva. En otras palabras, la heterogeneidad social y cultural de los estudiantes en cada escuela y mixtura social debe ser el pilar de una educación de calidad y con igualdad de oportunidades para todos y todas” (p. 12)


“Efectivamente, uno de los efectos perversos de la evaluación es que parece que solo es importante aquello que se evalúa, de tal forma que muchos docentes están centrando la formación en la enseñanza de las matemáticas o la lengua, olvidando que el desarrollo socio-efectivo y ético es tan importante como el cognitivo y de hecho lo favorece” (p. 15)

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