Nombre: Catalina Naveas
Referencia APA: Vygotski, L. S. (1924). El defecto y la compensación. En L.S. Vygotski, Obras escogidas, Vol. V: Fundamentos de defectología (pp.41-58). Madrid: Visor.
Referencia APA: Vygotski, L. S. (1924). El defecto y la compensación. En L.S. Vygotski, Obras escogidas, Vol. V: Fundamentos de defectología (pp.41-58). Madrid: Visor.
Sintesis y principales conclusiones: El texto
consta de una revisión al concepto supercompensación
acuñado en primera instancia por A. Adler, pero que también puede
comprenderse desde la medicina como el principio bajo el cual todo deterioro o
acción perjudicial sobre el organismo provoca por parte de este reacciones
defensivas, mucho más enérgicas y fuertes que las necesarias para paralizar el
peligro inmediato. El término tiene gran importancia para la educación si es
visto desde la psicología de la personalidad, pero en el texto se hace hincapié
a la importancia de la supercompensación en la educación de niños con
deficiencia (como les llama el autor), ya que la lucha que significa el
aprendizaje en condición de deficiencia, debido a la posición social en la que
su minusvalía lo deja, genera un estímulo constante para el desarrollo de la
psique en pos de una superación del impedimento; la dificultad de la función
constituye un estímulo para el desarrollo elevado del niño. Esta contradicción
referente al impedimento del niño que debe ser visto como un estímulo es la
razón por la cual se logra relacionar la teoría de Adler a las teorías
marxistas, debido a la idea de dialéctica que se desprende desde la deficiencia
como motor de superación de sí misma.
Adler, a diferencia de Freud,
sostiene que existe una base social del desarrollo de la personalidad, además
de una orientación final de ese proceso (ocupar determinada posición con
respecto a la lógica inmanente de la sociedad humana). Esta última idea es
imperante ya que, ya no solo se debe entender cada acto psicológico en
vinculación con su pasado, sino también con el futuro de la personalidad de las
personas. Por primera vez se introduce una perspectiva de futuro en las teorías
psicológicas.
El texto también sostiene que cuanto
más adaptada este la infancia en cualquier especie, menores son las posibilidades
potenciales del desarrollo y educación, por lo que es en la inadaptación en
donde se ve la mayor potencialidad de la supercompensación.
Posteriormente se presenta la ley
del dique de Lipps, que propone que si un hecho psíquico se interrumpe o se
inhibe en su curso natural, allí donde se produce la interrupción, sucede una
inundación. La energía se concentra en ese punto por lo cual el “agua” se eleva
y puede vencer el retardo, y si no es así, se encuentra otro camino a través
del rodeo del dique. Esta ley incluye entonces la idea de supercompensación.
Para Adler el defecto es la fuerza motriz fundamental del desarrollo y
objetivo final del proyecto de vida. El defecto visto como objetivo, esta
dado de antemano y en realidad es la causa originaria del desarrollo. Se debe
construir un proceso educativo con esta fuerza motriz sin atenuar las
dificultades que supondrá el aprendizaje, sino que se deben tensar todas las
fuerzas para compensarlo, lo que no significa que se tenga que enseñar de la
misma forma como se le enseña a los niños normales, temática que desarrolla
posteriormente.
Lo más importante es que la
educación no se apoya solamente en las fuerzas naturales del desarrollo, sino
también en el objetivo final hacia el que debe orientarse, que es la plena
validez social, ya que todos los procesos de supercompensación están dirigidos
a la conquista de una posición social.
Finalmente expone que la educación de los niños
deficitarios no debe medirse con la misma vara que la educación de los niños
normales. Los niños ciegos, sordomudos, o ciegos y sordomudos logran lo mismo que un niño normal, pero con un modo
distinto, con un camino distinto y con medios distintos, y son esos modos,
caminos y medios los que deben estudiarse en una pedagogía especial que este
directamente relacionada con una psicología de la personalidad.
Breve Comentario: El texto se muestra como de
otra época, con conceptos y concepciones que hoy serian inaceptables de
presentar, pero su aporte teorico respecto a la proactividad en los procesos de
aprendizaje de los niños discapacitados (específicamente niños sordos, ciegos y
sordos y ciegos) es innegable. La
presentación de las discapacidades de los niños como espacios potenciadores de
nuevos procesos de aprendizajes distintos
a aquellos que presentan los niños sin discapacidades es el inicio de una
pedagogía focalizada y personalizada, que comprende la discapacidad desde un
enfoque positivo más que como uno negativo.
Citas textuales: “Y es este proceso orgánico, a primera vista paradójico, que transforma la
enfermedad en un estado de mayor salud, la debilidad en fuerza, el tóxico en
inmunidad, y que se denomina supercompensación” (p. 41-42)
“El sentimiento o la conciencia de la minusvalía, que surge en el
individuo a consecuencia del defecto, es la valoración de su posición social y
ésta se convierte en la principal fuerza motriz del desarrollo psíquico” (p.43)
“El camino al perfeccionamiento pasa a través de la superación de los
impedimentos, la dificultad de la función constituye el estímulo para su
elevación” (p.43)
“...[la psicología de la personalidad adleriana] sustituye el sino
biológico [freudiano] por las fuerzas motrices y generadoras de la historia y
de la vida social” (p.44)
“Así como la vida de todo organismo está orientada por la exigencia
biológica de la adaptación, la vida de la personalidad está orientada por las
exigencias de su ser social” (p.45)
“La garantía del desarrollo
supereficiente está dada por la presencia de la insuficiencia, por eso las
fuerzas motrices del desarrollo del niño son la inadaptación y la
supercompensación” (p.45)
“[el defecto es la] fuerza motriz
fundamental del desarrollo y objetivo final del proyecto de vida” (p.47)
“construir todo el proceso educativo siguiendo las
tendencias naturales a la supercompensación, significa no atenuar las
dificultades que derivan del defecto, sino tensar todas las fuerzas para
compensarlo” (p.47)
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