Texto: Jensen, E. (2010). Movimiento y Aprendizaje. En E. Jensen, Cerebro y aprendizaje (117-127).
Resumen: El autor plantea un contenido lúdico de estudio en la pedagogía desde la neurociencia referente a la relevancia del movimiento, como dominio neurocognitivo, para el aprendizaje y desempeño académico de los estudiantes; si bien es una temática que cada vez más ha aparecido en la literatura, el capítulo señala lineamientos generales de investigaciones recientes sobre el vínculo entre ambos tópicos, partiendo por bases neuroanatómicas y decantando en prácticas en el aula.
Primeramente,
se señalan los sistemas neurobiológicos implicados en el movimiento, es sabido
de base en las neurociencias que el cerebelo y los ganglios basales son órganos
que por excelencia se han vinculado al control motor, sin embargo, estudios recientes
en áreas de cognición han revelado la importancia de éstos (principalmente el
cerebelo) en el aprendizaje y memoria. El cerebelo es un órgano que concentra
la mayor cantidad de neuronas y conexiones del sistema nervioso central, lo que
sugiere una amplitud de funciones y procesos sinápticos en los que participan
millones de neuronas procedentes de la médula espinal y las neuronas
sensomotrices; éstas transportan la información sensorial proveniente del
entorno al cerebelo, así como también las respuestas que se elaboran a nivel
cortical hacia el sistema muscular-esquelético. Las investigaciones sugieren
que la información de coordinación motriz estaría vinculada con el hipocampo,
estructura de aprendizaje, donde se perfilan como elementos co-constructores de
la individuación, es decir, hay un estrecho vínculo entre el aprendizaje y la
motricidad.
Desde
este supuesto, y contrastando con datos empíricos en la escuela es que se menciona
la relevancia de la actividad física y otras actividades de coordinación motriz
compleja, como lo son las artes y tareas creativas, como un elemento
fundamental en el fortalecimiento del aprendizaje y memoria, tanto que muchos
estudios revelaron un mejor rendimiento en evaluaciones estandarizadas en
grupos diferidos entre quienes realizaban actividad física y quiénes no.
El texto finaliza con unas sugerencias de
rutinas en el aula que estimulen las actividades motrices y ejercicios de
memoria en los estudiantes, fortaleciendo la relación cerebelo-hipocampo y
potenciando ambos procesos coordinadamente.
Breve Comentario: Los elementos aportados por el texto plantean
una clave importancia no solo en la actividad física aislada, o en asignaturas
como artes visuales o extraprogramáticas, sino que atraviesa el paradigma de la
estasis neuronal, la cual da preponderancia a dominios básicos de la taxonomía
de Bloom (Identificar, Comprender); plantea que las actividad física y lúdica
debe de hecho perfilarse como un constructo integrado en la educación, los
cambios de espacios, la facultad de desplazamiento y libertad motriz del niño o
niña actúa como un elemento que enriquece la formación integral y mejora su
vínculo con la escuela como espacio de socialización y crecimiento personal; la
incorporación activa y efectiva de estos elementos en el aula trae beneficios
en múltiples espectros para los estudiantes.
Citas útiles: "Durante años, parecía que la comunidades educativa y científica creían que pensar era pensar y el movimiento era el movimiento, y que ambos nunca se encontrarían. Científicos heterodoxos imaginaron vínculos entre ambos por decenios, pero con poco apoyo popular. Hoy lo conocemos mejor" (p.117).
" (...) Sabemos que gran parte del cerebro está implicada en movimientos complejos, y que ejercicio físico no solo es 'trabajo muscular'. De hecho, según el tipo de elaboración, la parte implicada en casi todo aprendizaje, el cerebelo, tiene mucho que ver en ello " (p.123).
"Las artes y las actividades deportivas no son banalidades. Son formas importantes de pensamiento y modos acertados de comunicarse con el mundo. Merecen una parte mayor y no menos de tiempo y presupuesto para su enseñanza" (p 126).
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